Uno de cada dos mayores de 50 lleva más de un año sin empleo, según la EPA

Uno de cada dos mayores de 50 lleva más de un año sin empleo, según la EPA

Aunque los indicadores del desempleo senior mejoran ligeramente, la tendencia continúa revelando una situación que apenas se modifica trimestre a trimestre. Así lo demuestran los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes al segundo trimestre de 2026. Específicamente, 762.500 personas mayores de 50 años se encuentran actualmente en situación de desempleo, lo que representa el 30,55% del total de personas desempleadas en España (2.495.300). De ellas, 399.000 llevan doce meses o más buscando trabajo, una cifra que confirma que el paro de larga duración continúa siendo uno de los principales retos para este colectivo.

La comparación con otros grupos de edad pone de manifiesto esta diferencia. El 10% de las personas desempleadas de 20 a 29 años lleva más de dos años buscando empleo, frente al 18,49% de quienes tienen entre 30 y 39 años y al 38, 80% de los que son mayores de 50 años. Esta diferencia confirma que, a medida que aumenta la edad, también lo hacen las dificultades para regresar al mercado laboral, a pesar de ser el colectivo con más experiencia y conocimiento acumulado.  

Asimismo, el desempleo senior tiene rostro femenino representando una mayoría clara dentro del colectivo: 427.400  mujeres mayores de 50 están desempleadas, frente a 335.100 hombres. Esto supone una brecha de género de 92.300 personas


Síndrome del Teléfono Apagado (STA)

Más allá del dato estadístico, la duración del desempleo tiene consecuencias que afectan directamente a la confianza, la motivación y las expectativas de quienes lo viven. Cuando la búsqueda de empleo se prolonga durante meses sin recibir llamadas, entrevistas o respuestas, muchos profesionales comienzan a experimentar lo que, desde SAVIA, proyecto de Fundación Endesa en colaboración con Fundación Máshumano, se ha denominado el "Síndrome del Teléfono Apagado": la sensación de que las oportunidades dejan de llegar y de que el mercado laboral ha dejado de contar con ellos.

Esta realidad se ha convertido en una de las consecuencias menos visibles del desempleo sénior. A medida que pasa el tiempo sin obtener respuesta, el teléfono deja de representar una oportunidad y pasa a simbolizar el silencio. Ese silencio termina alimentando la frustración, deteriorando la autoestima y provocando que muchas personas reduzcan su intensidad en la búsqueda de empleo o lleguen incluso a cuestionar el valor de toda una trayectoria profesional.

Los datos de la EPA muestran que este fenómeno dista mucho de ser puntual. Si más de la mitad de las personas desempleadas mayores de 50 años permanece más de un año buscando trabajo, significa que miles de profesionales conviven durante largos periodos con esa incertidumbre y con la percepción de haber quedado fuera del mercado laboral, a pesar de contar con décadas de experiencia, conocimiento y capacidad para seguir aportando valor.

"Es difícil mantener el optimismo cuando no recibes una llamada" 

Ese silencio es precisamente el que lleva casi dos años viviendo el participante de SAVIA, Martín Ramírez, de 61 años, profesional del ámbito tecnológico con experiencia en dirección de equipos y proyectos en España, Italia y Latinoamérica. Acumula 19 meses en búsqueda activa de empleo y reconoce que el paso del tiempo ha ido haciendo cada vez más difícil mantener el optimismo. “Si tuviera que resumir estos meses de búsqueda de empleo en una palabra, sería frustración”, afirma. A pesar de contar con una amplia trayectoria profesional y seguir afrontando cada proceso con la misma motivación, asegura que “en todas las entrevistas, tarde o temprano, acaba saliendo mi edad”; y esto es el reflejo de una de las principales barreras que encuentran muchos profesionales sénior para volver al mercado laboral.

En este contexto, SAVIA trabaja desde hace más de ocho años para acompañar a los profesionales mayores de 50 años durante sus procesos de transición laboral, ofreciéndoles orientación, formación y herramientas para actualizar sus competencias, al tiempo que impulsa un cambio cultural que contribuya a eliminar el edadismo en las empresas y poner en valor la diversidad generacional.

Carlos Mur, responsable del área de Empleo y Emprendimiento verde en Fundación Endesa, señala que “el desempleo sénior no puede analizarse únicamente en términos de cifras. Detrás de cada dato hay profesionales con décadas de experiencia que siguen preparados para aportar valor, pero que permanecen durante demasiado tiempo fuera del mercado laboral. El verdadero reto pasa por romper las barreras que dificultan su regreso al empleo y avanzar hacia un modelo que valore el talento por lo que aporta, y no por su edad”.

Cuando el teléfono vuelve a sonar

Detrás de los datos de la EPA hay miles de historias personales que reflejan el impacto del desempleo de larga duración, pero también ejemplos de profesionales que, tras meses sin encontrar una oportunidad, e incluso más de un año, consiguieron volver al mercado laboral. Sus trayectorias demuestran que, aunque el proceso puede resultar largo y complejo, recuperar la confianza y volver a empezar es posible cuando existe una oportunidad.

Enrique Caetano, de 57 años, permaneció más de un año en situación de desempleo antes de lograr reincorporarse al mercado laboral como director de una fábrica de caucho. Durante ese tiempo, este sénior usuario de SAVIA, comprobó cómo la edad añadía una dificultad más a un mercado laboral completamente distinto al que había conocido tras casi tres décadas sin buscar empleo. “Lo que más me sorprendió fue la falta de humanidad de muchos procesos de selección”, explica. Durante ese año aprendió nuevas formas de buscar trabajo, amplió su red de contactos y, finalmente, una oportunidad surgida a través de un conocido le permitió volver a trabajar. “Mi capacidad para aportar valor a una empresa era exactamente la misma antes de encontrar trabajo que ahora”.

La experiencia de Enrique pone de manifiesto que combatir el paro de larga duración entre los profesionales sénior requiere actuar tanto sobre las personas como sobre el propio mercado laboral. Mantener la empleabilidad mediante la actualización de competencias, reforzar la orientación laboral y ampliar las redes de contacto son elementos clave, pero también lo es que las empresas revisen sus procesos de selección y eliminen los sesgos asociados a la edad para que la experiencia vuelva a ser un criterio de valor.

Con este objetivo, SAVIA desarrolla iniciativas orientadas a mejorar la empleabilidad de los profesionales mayores de 50 años, y cuenta con programas como SAVIA Impulsa, centrado en la orientación laboral personalizada, Talento SAVIA, que conecta a empresas con profesionales sénior, y las Formaciones SAVIA, enfocadas en la actualización de competencias, en facilitar el regreso al mercado laboral y en demostrar que el talento no tiene fecha de caducidad.