Este año he tenido la oportunidad de orientar a más de 80 personas, la mayoría de ellas con un perfil senior de más de 15 años de experiencia profesional. También he trabajado con personas muy jóvenes con poca experiencia o, incluso, que no se habían incorporado aún al mercado laboral.
¿Qué me he encontrado en la inmensa mayoría de los casos, juniors y seniors?
Personas bien formadas, con buenos recursos intelectuales y personales y una trayectoria profesional interesante, pero que no son capaces de explicar por qué una empresa debería contratarlas. No saber explicar tu propuesta de valor es un fallo de base en la estrategia de búsqueda de empleo.
En primer lugar, porque para poder enfrentarnos a cualquier proceso de transición profesional necesitamos entender cuál es nuestro posicionamiento en el mercado laboral:
Lo primero es entender qué podemos ofrecer y si eso está alineado con lo que espera el mercado laboral. Lo segundo es saber plasmarlo tanto en el CV como en nuestro perfil de LinkedIn.
Y este es el error más habitual que he encontrado en la mayoría de CV y de perfiles de LinkedIn: profesionales que te explican con todo detalle toda su experiencia profesional, formación y herramientas que conocen y han utilizado, pero que son incapaces de expresar claramente y en unas pocas líneas cuál es su propuesta de valor.
Ni el CV ni el perfil de LinkedIn deben basarse en una narrativa sobre lo que has hecho en tu vida profesional, o no mayoritariamente, sino que deben poner el foco en lo que eres capaz de aportar a una empresa. ¿Por qué esto debería ser así?
Por una razón simple y dura: a nadie le importa quiénes somos y, menos aún, en el mundo laboral, salvo que podamos cumplir las expectativas de la empresa que quiere contratarnos. Y eso un recruiter o un responsable de área quiere entenderlo desde el minuto uno cuando abre tu CV o mira tu perfil de LinkedIn.
En realidad, tienes muy pocos segundos para captar la atención de esa persona que te puede dar la oportunidad de hacer una entrevista de trabajo, con lo cual debes poner toda tu energía en dejar clara tu propuesta de valor. Si no lo haces así, esa persona, que tiene poquísimo tiempo y mucha presión por cubrir una vacante, pasará al siguiente candidato.
Al proceso de búsqueda de empleo no se va a “hablar de nuestro libro”, sino a dibujar en la cabeza del recruiter o responsable de área que nos interesa, y para eso tenemos que hacerle la vida fácil y explicarle cómo podemos resolver su problema.
Ahora te preguntarás cómo puedes construir tu propuesta de valor profesional. Y esto es precisamente lo que te voy a explicar a continuación, así que coge papel y lápiz. ¡Vamos a ello!
Te lo explico por pasos y con ejemplos concretos:
1.- Lo primero es definir tu posicionamiento o experiencia expresada en un rol profesional. Aquí hay que ser lo más claro posible, sin ambigüedades. Por ejemplo:
3.- Cuál es tu ventaja competitiva. He aquí la parte más compleja y la que nos va a llevar a hacer una reflexión importante sobre cómo mejorar nuestra empleabilidad.
La propuesta de valor se completa indicando qué aportamos que sea valioso para el mercado laboral. Normalmente, esto debería expresarse en una o varias hard skills (determinados sistemas o herramientas de gestión muy demandados, idiomas, experiencia internacional). Por ejemplo:
Como podrás ver, en todos los casos, si colocas un texto así como resumen de tu perfil profesional, dejarás completamente claro qué puedes aportar a una empresa y por qué deberían contratarte a ti y no a otras personas que optan por la misma vacante profesional.
Esta última parte de definición de la ventaja competitiva es muy relevante. Muchas veces las personas se encuentran con que no cuentan con una ventaja competitiva real y eso coloca su nivel de empleabilidad en un nivel muy bajo.
¿Qué podemos hacer en este momento? Investigar nuestro mercado profesional, identificar ventajas competitivas y formarnos en ellas.
Veinte años no son nada o pueden ser mucho. La diferencia está en la manera en la que puedas transmitir esa experiencia expresando valor: conocimientos, especialización y capacidad operativa para resolver los problemas que tienen hoy en día las empresas.
La cuestión no es cuántos años de experiencia tienes, sino qué puedes hacer hoy con todo lo que has aprendido durante esos años.
Tribuna de Susana Recover es formadora y orientadora laboral con más de 15 años de experiencia. Ha colaborado con diversas empresas, entidades y universidades.