Cómo financiar un proyecto de emprendimiento: ¡Pedir dinero! ¡Qué horror! 2da parte

Cómo financiar un proyecto de emprendimiento: ¡Pedir dinero! ¡Qué horror! 2da parte

Aquí estoy, dispuesto a añadir nuevas pinceladas al cuadro que empecé a dibujar sobre esa tarea tan imprescindible como inquietante: pedir financiación para sacar adelante tu proyecto empresarial. 

Cuando digo “inquietante”, me refiero exactamente a eso: tener que pedir dinero a alguien. Y sí, solo pensarlo ya resulta… desasosegante, dicho con suavidad. Pero también es verdad que, cuanto más entrenes y mejor entiendas a las personas a las que vas a solicitarles su dinero, menos nervios tendrás y más aplomo mostrarás cuando estés frente a ellas. Esto funciona igual que en casi cualquier área de la vida: cuanto más prácticas, menos incertidumbre. Y comprender esto ya es una ayuda en sí misma porque te marca el camino: trabajo duro y perseverancia. 

La omnipresente “ventaja competitiva” 

Hay un concepto que sobrevuela todo el universo StartUp y del que todo el mundo habla, muchas veces sin saber muy bien qué significa: la ventaja competitiva. 

Los inversores —especialmente los profesionales— la buscan como oro puro. Es lo que permite que un proyecto destaque, gane mercado y genere suficiente retorno como para devolverles su inversión con una plusvalía atractiva. 

¿Y qué es exactamente? En esencia, algo en tu producto o servicio que sea mejor que lo que ofrece tu competencia. No he descubierto América, lo sé, pero la ventaja competitiva puede adoptar muchas formas. 

Puede ser una característica única que el mercado valore por encima de las demás. O puede ser “simplemente” una forma de trabajar que te permita reducir costes y salir con un precio más competitivo. Incluso puede surgir de combinar pequeñas ventajas de distintos competidores en un solo producto o servicio, creando algo que nadie más ofrece. 

Lo que está claro es que nadie va a invertir en “otro más” del montón. Necesitan algo que haga que tu proyecto destaque y crezca rápido. Ese “algo” es la famosa ventaja competitiva. Y te lo preguntarán, así que tenla muy clara. 

El equipo: compromiso real, no solo discurso 

En mi post anterior mencioné la importancia de presentar un equipo comprometido. Y estaréis de acuerdo conmigo: hoy en día es difícil crear un buen equipo… y aún más difícil conservarlo y mantenerlo motivado. 

No nos engañemos: los empleados funcionan en base a la contraprestación que reciben, normalmente dinero. El romanticismo del emprendedor enamorado de su proyecto no tiene por qué contagiarse al resto. Así que hay que ofrecer algo que realmente “enganche”. 

Hay muchas fórmulas. Una es crear un núcleo duro que sea socio de la empresa. Pero si la participación es pequeña y no han tenido que aportar nada para obtenerla, el compromiso será, digamos, limitado. 

A partir de ahí, entramos en el mundo de los salarios y los bonus. Permitidme destacar una fórmula conocida pero aún con mucho recorrido: fijo + variable. 

Un esquema salarial que funciona 

Las empresas no pueden funcionar sin los socios capitalistas ni sin los empleados. Unos sin los otros no son nada. Por eso me parece justo que ambas partes participen de los resultados. 

Mi propuesta —adaptable a cada proyecto— es esta: un sueldo fijo digno + un variable compuesto por tres partes: 

  • Desempeño individual 
  • Desempeño del departamento 
  • Desempeño global de la empresa (beneficios) 

Bien diseñado, y para todos los empleados, este esquema debería permitir que el variable supere con creces el fijo. Me gusta la idea de que pueda doblar o incluso triplicar el salario fijo. 

Ventajas: 

  • Si el fijo es bajo, en un bache empresarial habrá menos necesidad de despedir, porque el coste total baja al reducirse el variable 
  • El empleado ve recompensada directamente su implicación y esfuerzo. 
  • El propio equipo tiende a “autodepurarse”: un empleado remolón perjudica a todos, y eso genera presión natural para que se marche 

Lo dejo aquí por si a alguien le sirve. Puede generar ese compromiso que los inversores buscan: quieren estar razonablemente seguros de que el equipo no saldrá corriendo a la primera dificultad. 

Todo refuerza la misma idea 

Estas dos pinceladas refuerzan el mensaje de mi primer post: pedir dinero es el último paso, el que llega cuando ya has asentado tu proyecto y lo has hecho sólido en todas sus partes

Cuando has trabajado bien la estructura, estás en mejores condiciones de pedir financiación a cualquiera, porque transmites confianza y demuestras solidez. 

Una declaración de principios 

Quizá hayáis notado que en ningún momento, ni en este post ni en el anterior, he mencionado la palabra “senior”. Todo lo que he dicho aplica igual a un emprendedor con experiencia que a un joven que empieza. 

Yo me centro en la tarea: en este caso crear un proyecto empresarial o StartUp. Y el emprendedor debe decidir si se siente capacitado o no. Me da igual si es senior o junior, y sospecho que a los inversores también

Ser senior no es una ventaja competitiva por sí misma. La experiencia hay que demostrarla con hechos y planteamientos sólidos. Ahí sí tenemos ventaja sobre los más jóvenes, pero hay que demostrarla. No basta con decir “soy senior”. En mi opinión ni siquiera deberíais mencionarlo como argumento ante inversores. 

Dicho de otro modo: yo ya estoy más cerca de “momia” que de senior, y no me considero especial. Solo me atribuyo la experiencia que he acumulado… y solo sirve si la pongo al servicio de los demás. 

¡Trabajad duro!. Entrenad vuestras presentaciones. Eso os dará una ventaja real frente a tantos proyectos que buscan financiación sin prepararse como vosotros. 

Ánimo y a por ellos. 

Tribuna de Eduardo López - Agós,  ex - director regional de multinacionales en España, Portugal y LATAM. Emprendedor y cuenta con una sólida formación en la creación y dirección de equipos.