“Hace veinte años que no hago una entrevista de trabajo”

“Hace veinte años que no hago una entrevista de trabajo”

Esta es una frase muy recurrente que escucho tanto en las sesiones individuales de orientación profesional como en los talleres de formación en empleabilidad que imparto.

Cuando una persona pierde su puesto de trabajo, se encuentra en una situación de muchísima vulnerabilidad, inseguridad e incertidumbre. Sobre todo, si eres un profesional senior con un largo recorrido en el mercado laboral, que ha tenido una cierta estabilidad profesional y que, de repente, un día se encuentra con el cese de una relación laboral.

Yo he estado ahí, así que sé perfectamente cómo es la sensación de pensar que casi has perdido tu identidad. Nos vemos en la posición de tener que afrontar una nueva etapa, compleja y llena de confusión. Y una de las situaciones que genera más estrés es, sin duda, enfrentarte a una entrevista de trabajo.

Por eso, como orientadora laboral y profesional con una trayectoria de más de veinte años en selección de personal, me gustaría darte las claves necesarias para que puedas afrontar un proceso de selección con mayor seguridad y confianza y, así, tengas más posibilidades de reinsertarte en el mercado laboral.

Coge lápiz y papel. Vamos adelante.  

Lo primero: preparar la entrevista

Me he encontrado con muchas personas que piensan que responder con sentido común y contar su trayectoria cuando les pregunten será suficiente.

Pero no, no lo es.

Investiga sobre la empresa, sus proyectos y su cultura. No vayas a la entrevista como si hubieras caído de un paracaídas.

Reflexiona de forma profunda sobre cómo tu perfil puede encajar en el puesto que buscan y qué podrías aportar a esa posición. Si tienes oportunidad, pregunta a personas que trabajen allí. Que se note interés y que sabes perfectamente a dónde has ido.

Usa la técnica STAR

Es un método sencillo y muy útil para preparar respuestas potentes.

No se trata de llevar un discurso de manual aprendido de memoria, sino de hacer una reflexión profunda sobre tus logros y aprendizajes en los años recientes de tu carrera. Cuanto más fresca y elaborada tengas esta información en tu cabeza, más fluido y coherente será tu discurso y más fácil te resultará transmitir tu verdadero potencial.

Además, ya lo habrás practicado. Y como todo en la vida, lo que se entrena con sentido mejora.

  • S – Situación: piensa en situaciones en las que hayas tenido que resolver problemas o afrontar retos.
  • T – Tarea: recuerda qué se requería de ti para resolver esas situaciones.
  • A – Acción: identifica las acciones que llevaste a cabo para afrontar el reto que tenías delante.
  • R – Resultado: qué sucedió finalmente. Piensa tanto en los resultados exitosos como en aquellos que supusieron un aprendizaje importante para ti.

Transmite identificación con herramientas digitales y tecnología

Uno de los prejuicios más habituales que tienen los recruiters sobre las personas senior es que poseen pocas habilidades tecnológicas y que están anticuadas.

Por eso, es importante que te formes y te mantengas actualizado en las herramientas que demanda el mercado laboral en tu sector, y que seas capaz de transmitirlo claramente en una entrevista.

Esta es una de las mejores formas de romper ese prejuicio sobre la supuesta falta de actualización tecnológica.

Conecta

La clave más relevante en una entrevista de trabajo es saber conectar con la persona que te entrevista. Y la mejor manera de hacerlo es a través de un storytelling con sentido.

Tu herramienta más importante será la técnica STAR que acabamos de ver: que se queden con tu historia, con cómo has sabido afrontar retos con éxito y con cómo tus aportaciones pasadas son una muestra clara de la contribución que puedes hacer en esa vacante que te interesa.

Sal de tu cabeza y entra en la de tu interlocutor. No te enfoques en contar lo que sabes o lo que has hecho, sino en cómo toda esa experiencia y esos conocimientos pueden resolver los problemas y retos que plantea el puesto.

Habla de impacto y de aprendizaje

Otro elemento que refuerza la conexión es hablar de impacto.

Siempre que sea posible, apoya tus logros con datos: mejoras logradas, cambios implementados, problemas resueltos, resultados obtenidos.

No se trata de impresionar, sino de concretar. Los datos aportan credibilidad y ayudan al recruiter a visualizar tu aportación.

Además, incorpora siempre el aprendizaje: qué aprendiste de esa experiencia, cómo te adaptaste, qué harías diferente hoy. Eso proyecta experiencia viva, no un pasado cerrado.

Conviene asumir una realidad del proceso de selección: cuando varios candidatos tienen experiencia y competencias similares, la decisión suele inclinarse hacia quien ha conectado mejor, transmite mayor confianza y muestra mayor encaje con el momento actual de la empresa.

No es una cuestión de edad. Es una cuestión de percepción de valor presente.  

Pon en valor tu experiencia como profesional senior

La entrevista no es un espacio para justificar tu edad ni para defender tu trayectoria. Es una oportunidad para demostrar que tu experiencia sigue siendo relevante, que sigues aprendiendo, que entiendes el contexto actual y que puedes aportar valor desde el primer día.

La clave no es demostrar cuánto sabes. La clave es conectar y mostrar que sigues vigente.

Y eso, bien trabajado, sigue siendo una de tus mayores fortalezas.


Tribuna de Susana Recover, Formadora y Orientadora Laboral.