Cal ViBo, emprendimiento entre viñas y tradición de Olga Boada, 52 años

Cal ViBo, emprendimiento entre viñas y tradición de Olga Boada, 52 años

Cal ViBo es mucho más que una casa rural: es la materialización de un sueño profundamente arraigado en la tierra. Ubicada en Vilabella, Tarragona, el proyecto nació del deseo de su fundadora, Olga, de mostrar al mundo cómo se vive en un entorno vitivinícola y, al mismo tiempo, dar forma a un proyecto profesional que uniera tradición, creatividad y hospitalidad.  

Hemos charlado con Olga Boada (52 años. Tarragona), finalista de la VI edición de los Premios 50 Emprende, quien nos ha detallado los retos que ha implicado impulsar este emprendimiento y cuáles son los retos de cara al futuro.  

El reto de reconstruir lo que parecía imposible 

Desde el inicio, Olga tuvo claro que Cal ViBo debía transmitir la esencia de su pueblo y de su historia familiar. Su objetivo es por partida doble: compartir la autenticidad de la vida rural ligada al vino y demostrar que una reforma integral podía convertirse en una experiencia única para los visitantes. Así, la casa se transformó en un espacio donde la memoria y la innovación conviven de manera natural.  

Olga nos comenta que “emprender no ha sido sencillo. Al principio, todo se me hacía una montaña: cómo transformar una casa derrumbaba en un lugar agradable y confortable en donde vivir y visitar”. Sin embargo, la determinación de Olga y su deseo de mostrar sus raíces al mundo la impulsaron a superar cada obstáculo. “Mi foco fue en el objetivo final”. De hecho “escribo estas líneas desde la casa rural”.  

Un hallazgo que conecta pasado y presente 

Durante la reforma, Olga cuenta que descubrieron un espacio muy especial que hoy forma parte de la identidad de Cal ViBo. “¡La podrás ver desde un cristal de seguridad a tus pies! Es una pequeña bodega, comenta con orgullo. Bajo ese cristal, explica Boada, se conservan aperos del campo, cajas con botellas de vichy o sifón, botellas de vino y una pequeña barrica con la que recuerda cómo elaboraba la famosa mistela familiar junto a su padre. Este rincón es un tesoro emocional para la familia Boada y un símbolo del vínculo entre generaciones.  

Emprender sin guía, pero con mucha intuición e ilusión 

Olga reconoce que en sus inicios no contó con mentores que la orientaran. Le hubiera gustado recibir consejos que le permitieran avanzar más rápido y con menos esfuerzo. Aun así, su intuición y su capacidad de superación fueron suficientes para abrirse camino en un sector competitivo y exigente. Además, su experiencia le ha enseñado que cuando la ilusión es fuerte, el esfuerzo se convierte en motor. Por eso, anima a los nuevos emprendedores a confiar en sus ideas, a no rendirse y a recordar que cada pequeño avance acerca al objetivo final. Para ella, la clave está en mantener viva la ilusión.  

No hay edad para emprender 

 Asimismo, nuestra finalista, quien ha desarrollado su carrera profesional en el ámbito del marketing y la gestión comercial, con una sólida trayectoria como emprendedora, afirma con rotundidad que el emprendimiento no tiene edad. Su historia demuestra que los proyectos pueden nacer en cualquier etapa de la vida, siempre que exista motivación y ganas de construir algo propio. 

Respecto al futuro, Olga apunta que uno de sus objetivos  es la reconstrucción de la bodega, proyecto con el que se presentó en los Premios +50 Emprende.  Sin embargo, apunta que “ha aprendido a gestionarla trabajando su mentalidad y enfocándose en lo que puede construir paso a paso”. 

Mirar hacia adelante con nuevos retos 

Respecto al futuro, Olga apunta que uno de sus objetivos  es la reconstrucción de la bodega, proyecto con el que se presentó en los Premios +50 Emprende.  Sin embargo, apunta que “ha aprendido a gestionarla trabajando su mentalidad y enfocándose en lo que puede construir paso a paso”

Un reconocimiento que impulsa

Ser finalista en la VI edición de los Premios +50 Emprende fue una enorme satisfacción para Olga. Este reconocimiento no solo valida el esfuerzo invertido, sino que también da visibilidad a un proyecto que combina autenticidad, memoria familiar y espíritu emprendedor. Cal ViBo es, en definitiva, un homenaje a las raíces y un recordatorio que se puede hacer realidad los proyectos cuando se trabajan con ilusión. 

 ¿Tienes un proyecto de emprendimiento y te gustaría visualizarlo? Ya está en marcha la VII edición de los Premios +50 Emprende en la que dos categorías serán premiadas: general y emprendimiento verde. Además, se repartirán 33.000 € en premios en metálico y 20.000 € en especie (formación y asesoramiento). La convocatoria está abierta hasta el 23 de enero de 2026. Anímate y envía tu candidatura a www.50emprende.es