Kai Clothes no nació en un despacho, sino en un trastero lleno de historia. Israel Ferrer, su fundador, recuerda que el proyecto surge de la unión entre su trayectoria profesional y su vínculo emocional con el mar: “este proyecto nace gracias a mis 30 años de experiencia profesional en el sector textil y mi gran pasión por el mar”. Ese cruce de caminos fue el punto de partida de una idea que hoy se ha convertido en una marca con identidad propia. KAI Clothes reutiliza el nylon recogido de las cometas en desuso de Kitesurf, dándoles una segunda vida y fabricando con ellas accesorios, calzado, y prendas exclusivas.
Israel Ferrer (54 años, Alicante), finalista de los Premios 50 Emprende, echa la mirada atrás y explica que el inicio de la marca se gesta gracias a una acción sencilla, casi doméstica: “empecé haciendo limpieza en mi trastero, y en vez de tirar mis viejas cometas de kitesurf, decidí hacerme una chaqueta para mí, y unas bolsas para regalar a varios amigos”. Lo que no imaginaba es que ese experimento despertaría un interés creciente. “Después me siguieron algunos de ellos y me encargaron algunas piezas con sus propias cometas viejas”, explica. Así descubrió una “necesidad emocional” del mercado: “mucha gente prefería tener un buen recuerdo de este material, en vez de tirarlo a la basura”.
Crear un proyecto propio supone esfuerzo y determinación. Durante un tiempo compaginó su empleo anterior con el proyecto, hasta que llegó el momento de: tuve que tomar la decisión de dejarlo, para dedicarme íntegramente al proyecto. Ese fue mi mayor reto”. Ese salto al vacío marcó el inicio de una nueva etapa, más exigente, pero también más auténtica.
Con la perspectiva que da el camino recorrido, el finalista reconoce que hay aprendizajes que habría agradecido conocer antes: “Quizás me hubiese gustado que me dijesen que un proyecto como el mío lleva un tiempo de posicionamiento". Y añade una reflexión que hoy comparte con otros emprendedores: “Hay cosas que no son rápidas de conseguir… como la confianza en el servicio, que la marca se conozca, y lógicamente que genere ingresos más o menos recurrentes”.
Para Ferrer, la edad no es un límite, sino un matiz que aporta valor. Lo expresa con claridad: “¡Para nada! No hay edad para emprender”. Reconoce que muchos proyectos requieren experiencia previa: “se necesita un conocimiento clave si se quiere tener éxito”. Pero también celebra la energía de las nuevas generaciones: “He conocido a emprendedores muy jóvenes que vienen pisando fuerte, especialmente en el área de la tecnología”.
En un contexto cambiante, Israel ha decidido no dejarse arrastrar por la preocupación: “sinceramente, ahora no me preocupo por la incertidumbre que pueda haber”. Considera que la inestabilidad política y económica solo resta energía: “lo único que puede hacer es desmotivar”. Por eso ha puesto el foco en un objetivo claro: “posicionarme en el mercado internacional como una de las primeras marcas top de productos fabricados en su totalidad, o parcialmente con economía circular”.
Actualmente, KAI Clothes vende sus productos a través de un e-commerce y redes sociales en diferentes países de Europa como Alemania, Portugal, Inglaterra, Francia, entre otros. Además, la marca ya está conquistando los mercados de Norteamérica, Australia y Emiratos Árabes.
Ser finalista en los Premios +50 Emprende ha sido un hito emocional y profesional. Ferrer lo describe con entusiasmo: “¡Ser finalista ha sido una alegría acompañada de adrenalina! Una recarga de la batería llamada “motivación”. Tras conocer el nivel de los proyectos presentados, el reconocimiento cobra aún más sentido: “estar entre los 12 finalistas me da un indicativo muy importante para mí”.
Ese indicativo es una confirmación de que el camino es el correcto: “es duro, y quizás más lento de lo que pensábamos, pero lo estamos haciendo bien”. Sus palabras reflejan la mezcla de paciencia, constancia y convicción que sostiene a los emprendedores que construyen desde cero.
Kai Clothes no solo recupera materiales; recupera historias. Cada cometa transformada en prenda o accesorio es un acto de memoria y sostenibilidad. El proyecto demuestra que la economía circular puede ser creativa, emocional y rentable, y que la innovación también puede nacer de lo cotidiano.
Los Premios +50 Emprende, impulsados por SAVIA, el proyecto de Fundación Endesa en colaboración con Fundación Máshumano, y la productora 02:59 Films, buscan visibilizar y apoyar el talento emprendedor de profesionales mayores de 50 años, ofreciendo nuevas oportunidades para su desarrollo profesional. Desde su creación en 2019, los premios han contribuido a romper estereotipos y combatir la discriminación por edad en el ámbito laboral.
Este año se han presentado 207 iniciativas y 630 emprendedores. La gala de entrega de premios está prevista celebrarse el próximo 28 de mayo en la sede de Endesa en Madrid, en la que los 12 finalistas, entre ellos, Israel Ferrer presentarán sus proyectos ante un jurado presidido por Leopoldo Abadía y compuesto por expertos en emprendimiento e innovación.