Éxito más allá de los 50

Fecha

30/04/2019

Escrito por

Belén Ester

Anthony Hopkins, Judy Dench, Charles Laughton, Pepe Isbert y hasta el mismísimo Paco Martínez Soria tienen una cosa en común: lograron el éxito en el cine después de haber soplado las cincuenta velas. Son todo un ejemplo de trabajo duro y superación más que de suerte.


¿Qué les depara a los intérpretes de más de 50 años en la industria del cine? Sin bien hace muy pocos años sus papeles eran más bien residuales o secundarios, hoy en día a pocos extraña que Daniel Craig vaya a dar vida de nuevo a James Bond en la próxima entrega de la saga a sus gloriosos 52 años. La historia del cine, cada vez más, se postra ante las carreras prolíficas y longevas y escribe para ese perfil de personajes papeles cada vez más interesantes. No en vano, en los Oscar celebrados en 2019, seis de los veinte intérpretes nominados al Oscar a mejor actor/actriz tenían más de 50 años y ocho más sobrepasaban los 45.

Pero, ¿qué hay de aquellos actores que llegaron a la fama pasados los 50? Los hay y todos tienen algo en común: Muchos años de trabajo detrás de un éxito que les ha convertido en estrellas pasado el medio siglo. Los repasamos, aunque, lamentablemente, sólo hay una mujer.

Anthony Hopkins (El silencio de los corderos, 1991, 54 años). Gales, 1937. Era ya un gran actor de teatro y cine inglés en los años 70 y sus trabajos en el cine durante la década de los 80 fueron excelentes como en “El hombre elefante” (1980), “Motín a bordo” (1984) o “La carta final” (1987). Pero lo que le convirtió en estrella indiscutible fue su trabajo en “El silencio de los corderos” en 1991 por el que ganó el Oscar al mejor actor a la edad de 54 años. Desde entonces ha repetido el aterrador y magnético personaje de Hanibal Lécter en dos ocasiones –“Hannibal” (2001) y “El dragón rojo” (2002)- pero siempre será recordado por sus inolvidables papeles en “Regreso a Howards End” (1992), “Lo que queda del día” (1993), “Tierras de penumbra” (1993), “Nixon” (1995) o “Hitchcock” (2012). Es, sin la menor sombra de duda, uno de los mejores actores de todos los tiempos y uno de los más respetados por la crítica.

Charles Laughton (Posada Jamaica, 1938, 52 años). Inglaterra, 1899. Es innegable que durante los años 30 y 40 este iracundo actor era muy admirado y así lo avalan las magníficas críticas que recibió por sus trabajos en “La vida privada de Enrique VIII” (1933) o “La tragedia de la Bounty” (1935). Pero la admiración universal le llegó con más de 50 años gracias a las indispensables “Posada Jamaica” (1938), “Esmeralda, la zíngara” (1939) y “El capitán Kidd” (1945). Tras ellas, un peliculón tras otro: “El proceso Paradine” (1947), “Salomé” (1953), “La reina Virgen” (1953), “Espartaco” (1960) y “Tempestad sobre Washington” (1962) tras la que murió a los 63 años. Dirigió una única película, “La noche del cazador” (1955) y su trabajo como Sir Wilfried Roberts en “Testigo de cargo” (1957) ha sido descrito como el más impecable de todos los tiempos. Se le considera el mejor actor de la historia del cine.

Judi Dench (Goldeneye, 1995, 61 años). Inglaterra, 1934. Durante la década de los 60 y 70 se modeló como una de las actrices de teatro más importantes del Reino Unido pero la fama mundial le llegó a la edad de 61 años cuando interpretó a M, la inquietante jefa de James Bond -por primera vez una mujer- en “Goldeneye”, tras lo que le ha dado vida en otras siete ocasiones. Rubricó su éxito al hacerse con el Oscar a la mejor actriz secundaria por “Shakespeare enamorado” (1998), en la que aparece algo más de ocho minutos, y, desde entonces, ha hecho una serie de papeles de gran calado como el de “Iris” (2001), “Las crónicas de Riddick” (2004), “Diario de un escándalo” (2006), “Nine” (2009), “J. Edgar” (2011), “El exótico hotel Marigold” (2011) o “Philomena” (2013). Ha sido nominada al Oscar en otras seis ocasiones y doce al Globo de Oro que ha ganado dos veces.

José Isbert (Bienvenido, Mr. Marshall, 1953. 67 años). España, 1886. El teatro fue su medio por antonomasia, pero en la década de los 40 rubricó interesantes trabajos como “Te quiero para mí” (1944), “Ella, él y sus millones” (1944) o “El fantasma de Doña Juanita” (1945). Sin embargo, lo que le metió en la historia del cine fue su interpretación de Don Pablo, el alcalde de la obra maestra de Luis García Berlanga, “Bienvenido, Mr. Marshall” (1953). Tras ella, otras tres obras maestras: “Los jueves, milagro” (1957), “El cochecito” (1960) y “El verdugo” (1963), y una serie irrepetible de películas inolvidables en las que alternaba papeles protagónicos con secundarios: “Historias de la radio” (1955), “Los ladrones somos gente honrada” (1956), “Calabuch” (1956), “Un ángel pasó por Brooklyn” (1957), “Margarita se llama mi amor” (1961) o la entrañable “La gran familia” (1962). El Premio Nacional de Teatro José Isbert es uno de los más prestigiosos de nuestro país.

Morgan Freeman (Paseando a Miss Daisy, 1989, 52 años). Nacido en 1937, no alcanzó la fama hasta casi la década de los 90. De hecho, su primer trabajo significativo lo realizó en 1987 en “El reportero de la calle 42” con 50 años. Pero no fue hasta “Paseando a Miss Daisy”, dos años después, que no se le empezó a considerar un gran actor, algo que ha ido demostrando en cada filme. Desde aquellos papeles -por los que fue nominado al Oscar- el éxito en su carrera ha sido imparable y en 30 años ha realizado más de 60 películas entre las que destacan “Cadena perpetua” (1994) o “Seven” (1995) y, a las órdenes de Clint Eastwood, “Invictus” (2009), “Sin perdón” (1992) y “Million Dollar Baby” (2004) por la que ganó el Oscar al mejor actor secundario. Y es que Freeman es el típico secundario robaplanos que aporta una calidad y una hondura a todos sus personajes marcados por un halo de sabiduría inolvidable.

Harvey Keitel (Thelma & Louise, 1991, 52 años). Estados Unidos, 1939. Actor secundario más o menos reconocido durante la década de los 70 y 80, participó en “El caballero del dragón” (1985) de Fernando Colomo y “La última tentación de Cristo” (1988) antes de que la fama llamara a su puerta. Fue en la piel del eficaz y comprensivo policía de “Thelma & Louise” en 1991 a la edad de 52 años y, tras ella, participó en películas indispensables de la década de los 90 tales como “Reservoir Dogs” (1992), “El piano” (1993), “Pulp fiction” (1994) -inolvidable Señor Lobo, “Smoke” (1995) o “Abierto hasta el amanecer” (1996). Perfecto secundario en películas de todo tipo como “El dragón rojo” (2002), “La búsqueda” (2004), “Un rincón en la Toscana” (2005), “El gran hotel Budapest” (2014) o “La juventud” (2015), desde que cumplió los 50 ha participado en más de 75 filmes.

María Galiana (Solas, 1999, 64 años). España, 1935. Licenciada en Filosofía y Letras y profesora de Arte de instituto hasta su jubilación en el año 2000, María Galiana debutó en el cine a los 50 años. Durante la década de los 90 hizo algunos papeles pequeños en películas como “Belle Epoque” (1992), “Tirano Banderas” (1993) y “Libertarias” (1996) pero no fue hasta 1999 que no se convirtió en una pequeña estrella del cine español. Fue gracias a su papel de la abnegada y bondadosa madre de “Solas” de Benito Zambrano, película por la que ganó el Goya a la mejor actriz. Aunque desde entonces nunca ha abandonado el cine en películas como “Plenilunio” (1999), “Una pasión singular” (2003), “Tapas” (2005) o “La caja” (2006), será siempre recordada por su papel de la abuela Herminia en la serie española “Cuéntame cómo pasó” que empezó su andadura en Televisión Española en 2001 y lleva ya más de veinte temporadas.

Paco Martínez Soria (La ciudad no es para mí, 1966, 64 años). España, 1902. Uno de los maños más queridos de España debutó en el cine y el teatro en la década de los 30 y, tras la Guerra Civil, fundaría su propia compañía teatral con la que realizaría una serie imparable de obras cómicas. Logró un sonado éxito como actor de teatro durante más de veinte años e hizo algunos trabajos en el cine. Pero fue el estreno de “La ciudad no es para mí” (1966) de Pedro Lazaga -adaptación de la obra de teatro que él mismo protagonizaba- lo que convirtió a Paco Martínez Soria en un referente de la comedia de costumbres española. Tras ella, repitió el personaje de entrañable y despistado cabezota en catorce filmes, todos sonados éxitos, como “Qué hacemos con los hijos” (1967), “El turismo es un gran invento” (1968), “Abuelo Made in Spain” (1969), “Don erre que erre” (1969), “El calzonazos” (1974) o “La tía de Carlos” (1981) tras la que murió precipitadamente. 

Belén Ester es periodista, escritora y crítica de cine.

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